Aquella abstracción nuestra que no existe

A doble eco y con fugaz reflejo, recuerdo ahora más (que antes, nunca, siempre ) estas líneas de Roque Dalton, a quien (ayer, ahora, luego) dedico un silencio

País mío no existes
sólo eres una mala silueta mía
una palabra que le creí al enemigo

Antes creía que solamente eras muy chico
que no alcanzabas a tener de una vez
Norte y Sur

Pero ahora sé que no existes
y que además parece que nadie te necesita
no se oye hablar a ninguna madre de tí

Ello me alegra
porque prueba que me inventé un país
aunque me deba entonces a los manicomios

Soy pues un diocesillo a tu costa
(Quiero decir: por expatriado yo
tú eres ex patria)

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