Verano en temporada de mapaches

A 50 horas del inicio “formal” de la llamada “gesta democrática” mediante la cual serán supuestamente elegidos diputados locales en Oaxaca, el horizonte de dispositivos oficiales para intentar legitimar la ya de por sí increíble administración estatal comandada -entre otros- por Ulises Ruiz, hoy recupera algunos esquemas tradicionales del sistema de criminalización que, por disposición castrense, han sido implantados en la vida pública mexicana desde la inauguración de la segunda presidencia de ultraderecha en el México de la postmodernidad neoliberal.

Mientras que la deriva de las multitudes por la reconquista de símbolos de identidad (Cerro del Fortín, Guelaguetza, etc) ha reactivado el impulso generador de acciones sociales en las calles, en las vocerías mediatizadoras y en los espacios clásicos de poder el discurso dominante es la incertidumbre, la inyección del temor y la invocación de La Ley y el Orden. Lo qe qiere decir que hay más policias en las calles y qe el operativo militar conjunto instrumentado desde la mitad de julio so pretexto de la Guelaguetza Popular y las acciones militares del Ejército Popular Revolucionario, se extenderá.

Aunque la “gesta democrática” del 5 de agosto sigue congestionando el entorno con vulgares campañas propagandísticas y su respectivo clon audiovisual en medios corporativos, lo cierto es que es poco lo que se puede esperar en términos de participación cívica (como gustan todavía llamarle a esa puesta en escena del Instituto Electoral) ya que al nivel histórico de abstencionismo se suma ahora el llamado de la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca -APPO- promoviendo el “voto de castigo” en contra del duopolio partidista que desde hace más de 70 años comparte el mote de “clase política” en este sureño paraje de la re(s)pública de mexicanos: el caciqil Partido Revolucionario Institucional -PRI-, y el ultraderechista Partido Acción Nacional -PAN-. Este “voto de castigo” contra PRI y PAN ha sido incluso calificado por propios y extraños como un apoyo no declarado hacia el camaléonico centro izqierdista Partido de la Revolución Democrática, a tal grado de que hace 90 días aproximadamente el llamado “Bloque electoral” de la APPO realizó acciones directas en contra de inmuebles de este partido luego de que este anunciara su negativa de incluir a personajes visibles del movimiento social (léase líderes también) en su lista de candidatos para diputados, tal y como se habían prometido mutuamente activistas y partidistas.

En este panorama explotaron los artefactos el 1 de agosto. “De fabricación casera” y de posible autoría de “grupos locales (sic)” se aventuró a decir el casi recién estrenado procurador general de Justicia de Oaxaca, Evencio Salazar. “acciones de hostigamiento contra intereses económicos trasnacionales” según que se artibuyeron los del EPR. Para el 2 de agosto ya era común escuchar en la prensa alineada (o del chayote, como posteriormente explicaremos) “reportes” de falsas amenazas o hallazgos de bombas en otras partes de la ciudad, donde continúan deambulando turistas nacionales y extranjeros, periodistas de todos perfiles, activistas multimodales y oaxaqueñas personas traspasando este verano que promete ser una temporada inolvidable.

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