Hacer fortuna “robando” la propiedad intelectual de otros: los piratas de Hollywood | Derecho a LEER
En efecto, desafiando a Edison y la MPPC, un grupo de ambiciosos dueños de salas y productores, en su mayoría inmigrantes, decidieron ignorar el monopolio —y la ley—, y para 1909 ya estaban en pleno apogeo. Era la manifestación de un hecho evidente: aunque la MPPC producía al ritmo de una pelicula por semana en sus estudios, había un mercado mucho mas extenso para el cual la oferta era insuficiente. Muchos de estos entrepeneurs del cine se llamaban a si mismos “independientes” para indicar que estaban por fuera de la MPPC (y así es como los siguen denominando los libros de historia actuales) sin embargo, “independientes” no es más que un eufemismo decoroso para disimular una condición algo menos respetable: “ilegales”, “piratas” o “ladrones de propiedad intelectual”, según los parámetros actuales tan en boga (y seguramente los de Edison): los “independientes” no pagaban royalties por las patentes, ni pedian permiso para usar los inventos de otros. Fabricaban los equipos ilegalmente, o los conseguían en el mercado negro y mantenían una red de distribución de films clandestino, en resumen, una sociedad criminal constituída con el fin de violar la propiedad intelectual (diría el FBI), en particular la de Edison y la MPPC.
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Publicado el enero 25, 2012 en Mordazas, Mundo Afuera, Piensan y etiquetado en copyright, Edison, Hollywood, industria, monopolio, patentes. Guarda el enlace permanente. Dejar un comentario.










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